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Cuando el dolor del alma se siente en el cuerpo

Expresiones como “me duele el alma”, han dejado de ser exclusivas del clásico diván de los psicólogos para convertirse en todo un reto médico pues, la línea divisoria entre las emociones y los síntomas físicos es muy delgada.

Para empezar, es necesario hablar de las causas del dolor; por lo general, es de origen Orgánico, usualmente como respuesta fisiológica a un proceso inflamatorio.

Sin embargo, también existen los dolores de tipo Psicógeno que son los asociados a situaciones emocionales complejas.

Es así como la pérdida de un ser querido o un divorcio pueden generar dolores severos, en diferentes partes del cuerpo, que son complicados de diagnosticar y aún de tratar, pues el dolor no es posible registrarlo o medirlo con exámenes.

Dentro de los dolores de origen Psicógeno, existen incluso dolores de origen psico-socio-laboral que se pueden originar en situaciones que someten a la persona a presiones severas y gran estrés.

En estos casos los medicamentos no son suficientes, pues una vez pasa su efecto, el dolor reaparece y ocasiones más severo. ¿Qué hacer?

Para empezar, muchos pacientes representan un reto interdisciplinario en el que deben intervenir, psicólogos, psiquiatras, fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales e incluso neurólogos.

Para el Doctor Hans Carmona Villada, Especialista en Neurocirugía Funcional y Estereotáxica y Director Científico de Neurocentro, en el Eje Cafetero colombiano, algunos de ellos sólo requieren ser tratados con respeto y consideración.

“La mayoría de estos pacientes no son evaluados como un caso médico sino psicológico, por lo que su dolor físico no es tomado en serio, sin embargo, para ellos, la experiencia de dolor es real” asegura el Doctor Carmona.

Según él, cuando se trata de dolores de origen Psicógeno, lo mejor para iniciar es una buena relación médico – paciente, pues facilita el diagnóstico y potencializa los resultados.

Con pacientes de alta complejidad en este tipo de dolores, se inicia con un tratamiento que agota las opciones de Psicología o Neuropsicología, Terapia Ocupacional o Fisioterapia.

Si estos recursos no disminuyen el dolor, se realizan exámenes más complejos para establecer diagnósticos detallados. “No es raro encontrarse con nervios afectados o degastes severos”, afirma el Neurocirujano Funcional.

El paso siguiente por lo general son bloqueos nerviosos y únicamente algunos requieren intervenciones quirúrgicas de alto nivel, que sólo especialistas en dolor pueden realizar.

Finalmente, los pacientes responden de manera positiva cuando todo el tratamiento va de la mano del acompañamiento de familiares y amigos, responsables de las dosis curativas más importantes; el afecto.

Cuando el dolor del alma se siente en el cuerpo, es necesario acudir a todos los protocolos médicos sin olvidar que lo primero a tratar, es el alma.